Corría el año 2012 cuando me topé con unos vídeos que me dejaron con una pregunta que tardé años en responder. En ellos aparecía un hombre mayor, con calma y sin aspavientos, atendiendo a una fila de personas sentadas. Delante de él, un grupo de alumnos observaba en silencio. Lo que ocurría era tan sencillo en apariencia que costaba entenderlo: preguntaba dónde dolía, punturaba en alguna zona alejada del problema, y casi de inmediato le preguntaba al consultante cómo estaba. El acupuntor era Richard Tan y su sistema se conoce como Acupuntura Equilibrio 1, 2, 3 o acupuntura Richard Tan.
Las caras lo decían todo. La mayoría salía de aquello con una expresión de sorpresa genuina, comentando que el dolor había desaparecido o disminuido de forma notable.
Yo llevaba años trabajando con acupuntura. Tenía una formación sólida en Medicina Tradicional China. Sabía valorar, identificar patrones, seleccionar puntos. Y sin embargo lo que veía en esa pantalla no encajaba con nada de lo que conocía.
Lo que me desconcertó

No era el resultado lo que más me llamaba la atención. Era el proceso.
Un acupuntor formado en MTC clásica aprende a escuchar con detenimiento, a observar, a preguntar. A construir una imagen completa del consultante antes de decidir nada. Eso tiene una lógica profunda que entiendo y respeto.
Pero Richard Tan no hacía nada de eso. Preguntaba dónde estaba el dolor. Solo eso. Y en cuestión de segundos ya estaba punturando, siempre en una zona alejada de la molestia: el brazo, la pierna, la mano. Nunca en la zona afectada.
Y funcionaba. Delante de una fila de personas, delante de decenas de alumnos, sin margen para el disimulo ni para la casualidad.
Cuando algo así ocurre tienes dos opciones: descartarlo o investigarlo. Yo elegí investigarlo.
Los años de exploración
Durante los primeros años exploré por mi cuenta. Leí todo lo que encontré e intenté entender la lógica que había detrás de algo que en apariencia parecía casi imposible.
Poco a poco fui viendo el esqueleto del sistema. La relación entre canales, la lógica de las compensaciones, la idea de que el cuerpo tiene una geometría interna que permite trabajar a distancia con una precisión que la acupuntura clásica no siempre alcanza.
En 2015 decidí formarme de manera más estructurada. Quería ir más allá de lo que podía encontrar por mi cuenta.
Lo que encontré confirmó lo que intuía, aunque también abrió muchas más preguntas de las que esperaba.
Desde entonces

Han pasado más de diez años desde aquellos primeros vídeos. En ese tiempo he seguido investigando, probando en consulta y compartiendo lo aprendido en formaciones para otros acupuntores. Actualmente soy un acupuntor híbrido que combino acupuntura Tung, acupuntura Richard Tan, acupuntura clásica entre otras.
Lo que más me ha sorprendido con el tiempo no es la eficacia del sistema, que eso lo vi desde el principio. Es la coherencia interna que tiene. Cuanto más lo trabajas, más sentido hace. No es un recetario de puntos ni una colección de técnicas. Es una forma de entender cómo se relacionan los canales que tiene raíces en los textos clásicos de la MTC.
Eso es lo que intento transmitir cuando lo enseño: no solo el qué, sino el por qué. Porque cuando entiendes la lógica puedes aplicarlo con criterio propio, sin depender de fórmulas memorizadas.
Si quieres entender qué es el sistema de equilibrio local y cómo funciona, escribí sobre ello en el blog de ISEA, puedes leerlo aquí.
Si el tema te interesa, sígueme. Voy a seguir escribiendo sobre él. Y si tienes preguntas o quieres compartir tu experiencia con este enfoque, déjame un comentario.
Y por último recuerda que la acupuntura equilibrio, bajo ningún concepto estas técnicas sustituyen tu tratamiento médico habitual ni la pauta farmacológica que te haya indicado tu especialista.
Nota: la imagen de portada es una recreación generada con IA que simula el ambiente de un seminario de acupuntura.